Y tiene toda la razón.
El Verdadero Rostro del Fútbol Amateur: Entre el Dinero, las Irregularidades y la Pasión Inquebrantable.
El fútbol amateur, ese que muchos aún consideran "el verdadero fútbol", hoy vive una profunda transformación. El amor por la camiseta se enfrenta al poder del dinero, las irregularidades, y el olvido de valores que alguna vez fueron la esencia de nuestros barrios. Pero también, aún quedan héroes que resisten. Esta es la historia de un escenario que todos debemos mirar con atención.
Equipos Formados Para Ganar a Toda Costa.
Así como en las grandes ligas del mundo, en el fútbol amateur también existen equipos que se forman únicamente para campeonar. No hay reparo en meter la mano al bolsillo para traer jugadores pagados, incluso cuando ellos no tienen ningún vínculo real con el club que representan.
Estos futbolistas "de paso" no sienten apego por la camiseta. Llegan, cumplen su contrato, cobran su dinero y se marchan. ¿Qué identidad puede generar un jugador pagado para un niño que lo ve como referente? Ninguna.
Y mientras tanto, el club debe afrontar los gastos. Pongamos números claros: si tienes diez jugadores pagados, y le pagas $30.000 a cada uno, ya hablamos de $300.000 cada semana. (hay jugadores que cobran 80.000)
Sumémosle las cuotas de las camisetas, las entradas que esos mismos jugadores no pagan, y la presión financiera crece: otros $40.000 que también deben cubrirse internamente. En total, un club puede gastar cerca de $700.000 semanales solo en mantener un equipo "competitivo". (Incluimos arbitrajes y pagos de turnos)
Por lo tanto, el club que invierte para campeonar está obligado a ganar. No hacerlo significa fracaso y pérdida económica. El fútbol amateur, en muchos casos, ya dejó de ser pasión y se convirtió en una apuesta riesgosa.
Cuando Ganar Importa Más Que Jugar: Irregularidades a la Orden del Día.
Por otra parte, están aquellos clubes que, lejos de construir identidad o espíritu deportivo, prefieren sumar puntos a cualquier costo.
No importa cuántas triquiñuelas deban usar:
-
Hacen jugar futbolistas con otro carnet de identidad.
-
Suplantan jugadores en series donde existe tope de edad.
-
Aprovechan cualquier vacío o resquicio legal para quitar puntos en la mesa.
-
Viven más pendientes de las planillas y tribunales que del juego mismo.
Son equipos que semana tras semana buscan el error ajeno, acechan las imperfecciones administrativas, y ganan más partidos en los escritorios que en la cancha.
Esta cultura, lamentablemente, desvirtúa el verdadero espíritu amateur y fomenta un entorno donde la picardía supera al esfuerzo deportivo.
Unión de Malalhue: El Orgullo Silencioso que el Dinero No Puede Comprar.
Pero en medio de este panorama turbio, también brilla una luz de esperanza.
Existen clubes que aún juegan por amor verdadero a su camiseta.
Y aquí es donde quiero destacar con fuerza el ejemplo de Unión de Malalhue.
Muchos, desde afuera, se preguntan:
"¿Cómo es posible que un club así siga participando?"
"¿Cómo puede sostenerse si no campeona?"
Lo dicen como si todo dependiera de las copas o del dinero.
Pero quienes conocen a fondo la historia de Malalhue saben que están ante una verdadera joya del fútbol amateur.
Este club, con más de 70 años de existencia, posee su propio campo deportivo en excelentes condiciones, con cierre perimetral y graderías. Un patrimonio que muy pocos pueden mostrar con orgullo.
No es un equipo de contrataciones millonarias ni de estrellas fugaces.
Es un club que resiste por amor, por pasión verdadera.
Y me atrevo a afirmarlo: Unión de Malalhue tiene los "cojones" más grandes de todo María Pinto.
¿Por qué?
Porque cuando los grandes clubes, armados para campeonar, no ganan dos o tres fechas, abandonan el barco.
En cambio, Malalhue sigue firme. Aunque las derrotas duelan, aunque los resultados no acompañen, la fidelidad al rojo y negro no se rompe.
Mientras muchos equipos negocian y transan, Unión de Malalhue sobrevive con el apoyo genuino de sus hinchas y dirigentes, personas que prefieren perder luchando antes que ganar vendiendo sus principios.
En vez de criticar, las asociaciones deberían nivelar la competencia, apoyando a los clubes humildes que mantienen vivo el verdadero fútbol.
Pero hoy, los grandes siempre estarán arriba, y los chicos, sin apoyo, seguirán ahogándose.
Porque, tristemente, el dinero es hoy el mayor enemigo del fútbol amateur.
Hace poco, el presidente de Unión de Malalhue lo resumió perfectamente al declarar:
"Nos falta juventud."
Y es cierto.
Los jóvenes de hoy ya no sueñan con ser ídolos de barrio.
Sueñan con ganar dinero rápido, saltando de club en club, en busca del mejor postor.
Ya no se juega por la camiseta; se juega por el billete.
Así está la realidad del fútbol amateur en la provincia de Melipilla.
Y, me atrevo a decirlo sin miedo: esta enfermedad ya es nacional.
Hoy más que nunca, necesitamos volver a mirar a clubes como Unión de Malalhue, porque ellos, a pesar de todo, siguen recordándonos cuál es el verdadero sentido del fútbol amateur: jugar por amor, y no por negocio..
